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Seguridad sanitaria del frío: hasta la última milla

A la hora de garantizar la seguridad sanitaria del frío, la entrega de la última milla es la más peligrosa. Esta fase de distribución está expuesta a cambios de temperatura que pueden poner en peligro la cadena de frío. Para garantizarla, hay que identificar los factores de riesgo, poner en marcha las buenas prácticas y hacer controles.

Tras la última bifurcación del flujo logístico, da comienzo la distribución de las mercancías en la última milla. Y está llena de dificultades. Entre ellas, el espacio y el tiempo, que complican la misión. En un entorno urbano que no está preparado para que el vehículo de carga se detenga junto a su destino, el transportista generalmente tiene que hacer la entrega «en el momento justo» para satisfacer a destinatarios y remitentes. Estos últimos son cada vez más exigentes porque el mundo conectado a Internet crea la ilusión de que se puede recibir todo en un clic. Actuar para que no se rompa la cadena de frío añade un nivel más de dificultad y responsabilidad, puesto que de ello depende la salud.

Protegerse de los riesgos variados y omnipresentes y garantizar la trazabilidad

Una de las características del reparto en lugares geográficamente cercanos es que se multiplica el número de veces que se abre el furgón frigorífico. A las posibles variaciones de temperatura a bordo del vehículo se suman la exposición a los robos y el riesgo de confundir los destinatarios de los paquetes. Estas condiciones de transporte incitan a desarrollar la trazabilidad. Está indicada si una de las mercancías es especialmente sensible o si una de las etapas del transporte se conforma con un método de mantenimiento de la temperatura poco fiable, como las bolsas isotérmicas.

A la geolocalización del vehículo durante el reparto se puede añadir la detección de la apertura de las puertas de la cámara frigorífica con el fin de asegurarse de que tenga lugar en los puntos previstos de recogida o reparto. La detección de la apertura de las puertas también permitirá cuantificar el número de aperturas y ajustar la configuración. Hoy, se puede equipar cualquier objeto para que envíe datos por Internet. Es el Internet de las cosas o IoT (Internet of Things). Permite localizar un palé o incluso un paquete conectado. La sonda instalada en uno de esos contenedores también puede registrar y transmitir la temperatura, el grado de humedad, el pH, el tiempo transcurrido o los golpes recibidos durante el transporte. La oferta de etiquetas inteligentes se desarrolla y diversifica para adaptarse a distintos supuestos de uso.

Seguridad sanitaria del frío: seguimiento de la temperatura durante el transporte

Para garantizar la seguridad sanitaria del frío en las entregas de última milla, ahora, mediante sondas integradas en la telemática, se verifica que se mantenga la temperatura indicada a bordo del vehículo frigorífico. Se pueden encontrar sondas de los propios fabricantes de los equipos frigoríficos y de especialistas en telemática independientes. En cuanto a los carroceros del sector, comercializan un sistema suministrado por un tercero. En el caso de los congelados, los instrumentos de medición de la temperatura deben cumplir las normas EN 12830, EN 13485 y EN 13486. En la práctica, los litigios no suelen tener tanto que ver con problemas técnicos como con errores humanos. Esto se puede prevenir mediante una telemática que compare la temperatura prevista para el transporte con la registrada efectivamente.

Una sencilla medición de la temperatura con un termómetro por parte del destinatario puede dar lugar a que rechace la mercancía, lo que conlleva su pérdida en detrimento del remitente. Hay una amplia gama de termómetros, de sonda o infrarrojos. Unos modelos están pensados para todo lo que tenga que ver con la alimentación y otros están diseñados para el sector farmacéutico. Algunos destacan su protección antibacteriana.

También hay unos dispositivos de registro desechables que suele insertar en las propias mercancías el remitente, a veces sin que el transportista lo sepa. Utilizarlos requiere organizar su recuperación en el destino y luego la explotación de sus datos. Esto suele conllevar cierta manipulación puesto que esos dispositivos de grabación suelen tener forma de memoria USB. Más sencilla esla etiqueta Topcryo de Cryolog, que se limita a cambiar de color para señalar una desviación de la temperatura.

Cada remitente, transportista o destinatario dispone hoy de medios de control pensados para su actividad concreta. A las demandas de trazabilidad y control a las que deben responder los transportistas, se suman el interés de los expedidores por las motorizaciones alternativas, así como las normativas locales que imponen su uso. El último kilómetro acumula por tanto múltiples transiciones tecnológicas, lo que puede hacer que recurrir a la ayuda de profesionales sea especialmente decisivo.

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